Pasando de Windows Vista a XP: Aspectos a tener en cuenta

Windows Vista como sistema operativo no supuso la revolución que Microsoft esperaba; todos han sido aspectos negativos empezando por su seguridad y por su elevado consumo de recursos que lo hacen un sistema no apto para ordenadores antiguos y con una memoria RAM limitada. Pero claro, Windows Vista se ha acabado imponiendo gracias a que desde un primer momento se convirtió en el sistema operativo que viene instalado por defecto en la mayoría de los ordenadores que los fabricantes distribuyen.

Así es, seguro que si nos hemos comprado un ordenador portátil durante el último año y medio nos hemos encontrado con que ya llevaba instalado Windows Vista por defecto y ante esa situación poco podemos hacer: instalar Linux, aguantarnos o bien hacer lo que ha hecho mucha gente, pasarse a Windows XP. A decir verdad, un estudio reciente ha señalado que aproximadamente el 35% de los usuarios que adquirieron un ordenador con Windows Vista han preferido pasarse a Windows XP.

Sí, parece que Windows XP, dentro de lo malo, es la mejor opción pero tiene sus aspectos negativos. Principalmente en lo referente a ordenadores portátiles puesto que éstos están diseñados específicamente por la compañía para usarse bajo el sistema operativo que lleva pre-instalado, o al menos así funciona en algunas marcas.

¿Esto significa que no podremos usar Windows XP en nuestro portátil? No, ni mucho menos, pero sí que es posible que éste no funcione correctamente. Por eso, antes de adquirir un nuevo ordenador portátil -el cual seguramente venga con Windows Vista pre-instalado puesto que hasta el momento son pocos los fabricantes que apuestan por Linux- debemos tener algunas consideraciones en cuenta:

1. ¿Si sale mal puedo volver a Windows Vista? Por lo general cuando nos dan el ordenador portátil no nos dan un CD con Windows Vista sino que hay una partición en nuestro disco duro que nos puede servir para restaurar el sistema al momento original en el que éste se compró. Hay que tener cuidado y no borrar el contenido de esta partición al instalar Windows XP en nuestro sistema operativo porque entonces sí que no hay vuelta atrás… a no ser que nos bajemos una copia pirata de Windows Vista.

2. ¿De verdad merece la pena? Si el uso de nuestro ordenador va a ser esporádico y para operaciones simples como la navegación web, igual no nos sale rentable cambiar a Windows XP ya que hay que tener en cuenta que este proceso puede tardar un par de horas, más configuración e instalación de programas, resolución de problemas… si mantenemos nuestro sistema operativo actualizado puede que nos vaya medianamente bien. No como al principio en el que, por lo menos a mí, se me quedaba colgado casi siempre.

3. Compatibilidad de hardware. Éste es el aspecto más crucial de todos. Algunos ordenadores portátiles usan hardware exclusivo que se vende exclusivamente con el portátil y éste está diseñado para Windows Vista. No sería nada raro encontrarte con que el chip WiFi de nuestro portátil no es compatible con otro sistema operativo sea Windows XP o sea Linux. En este caso no serán piezas de importancia y tiene fácil solución aunque ello implique un desembolso extra de dinero: la compra de una WiFi USB.

Fuente: elgeek.com

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