Análisis: FreeBSD versión 7.2

El primer contacto de un usuario con un sistema operativo de código abierto puede ser muy sencillo, o extremadamente complicado. La selección de una distro resulta un paso crítico que puede ser la diferencia entre una cálida bienvenida al mundo open source o su regreso definitivo a las filas del software propietario. Algunos sistemas operativos son relativamente fáciles de instalar y demandan poco del usuario, mientras que existen otros que, a falta de otra expresión, separan hombres de niños. FreeBSD puede ser colocado tranquilamente en el segundo grupo, y no goza de la popularidad que poseen otros sistemas, pero eso no cambia el hecho de que estamos ante uno de los sistemas operativos más sólidos y robustos que existen.

Un poco de historia
Para conocer un poco mejor a FreeBSD debemos retroceder al año 1993. En esa época existía un sistema operativo llamado “386BSD”, del cual FreeBSD fue desviándose, tomando forma propia a partir de un kit de parches mantenido por los mismos usuarios de 386BSD hasta convertirse en un sistema operativo propio basado en en el sistema 4.4BSD-Lite y salido del sistema de distribución de la Universidad de Berkeley, de allí sus siglas “BSD”, por “Berkeley Software Distribution”. Todo esto puede sonar muy remoto, pero lo cierto es que actualmente hay porciones de código BSD en lugares que nadie imaginaría. Esto se debe a la gran flexibilidad que posee la licencia de BSD, al punto que corporaciones pueden tomar parte del código BSD para utilizarlo en sus propios programas. Un ejemplo: El sistema TCP/IP de Microsoft Windows tiene trozos de BSD. ¿Otro ejemplo? Darwin, componente base del Mac OS X y del sistema operativo presente en el iPhone, posee código salido de FreeBSD. La relación entre FreeBSD y Apple es más estrecha de lo que parece. Jordan Hubbard, coordinador original del proyecto FreeBSD es ahora director de ingeniería en Apple, trabajando de cerca sobre OS X.

La versión 7.2 de FreeBSD lanzada en el día de ayer ha incorporado principalmente varias actualizaciones. Tanto GNOME como KDE han sido actualizados, instalables en sus versiones 2.26 y 4.2.2 respectivamente, además de varios controladores de red. En un aspecto más técnico, esta nueva versión soporta arquitecturas SPARC III, mientras que también soporta el uso transparente de superpáginas para memoria de aplicaciones (mejor rendimiento de la memoria virtual), y el espacio de direcciones virtuales del kernel ha sido aumentado a 6 GB. Por último, el sistema ha recibido varias mejoras en lo que se conoce como “jaulas FreeBSD”, una especie de virtualización interna a nivel del sistema operativo, permitiendo la existencia de varios espacios aislados para los usuarios en vez de uno.

Así es como nos recibe el instalador

Como es de suponer, FreeBSD se puede obtener de varias formas, la principal siendo a través de sus servidores FTP. Para realizar una instalación sólo es necesario el primer CD-ROM. El resto de los paquetes puede obtenerse a través de una conexión a Internet (previa detección de la tarjeta de red y configuración de conexión), pero también puedes acceder a las imágenes (incluída una versión en DVD) en la red BitTorrent. Descargar el ISO por esa red alivia el costo de mantenimiento de los servidores de FreeBSD, y en algunos casos podrás obtener velocidades de descarga mayor frente a lo que pueden ofrecer algunos FTP.

Sobreviviendo la instalación
El pánico no sirve de nada en estos casos, y sólo una buena dosis de paciencia mezclada con un instinto de lobo puede hacer que un usuario novato en esta clase de instalaciones logre sortearla sin mayores inconvenientes (decimos “mayores”, no “ninguno”, porque siempre es posible que aparezca alguna piedra en el camino). Para comenzar, la instalación de FreeBSD se lleva a cabo en un entorno completamente de texto. El proyecto “finstall” tenía como intención proveer a FreeBSD de una interfaz de instalación mucho más amigable para el usuario, pero lamentablemente su desarrollo se encuentra detenido de forma indefinida. Las primeras dudas son bastante fáciles de resolver, como región y teclado, pero la cosa se pone un poco más difícil de manejar cuando se llega al menú principal del “sysinstall”. Hay que escoger el método de instalación (FreeBSD recomienda “Standard”, nosotros también para comenzar) luego crear las particiones (FreeBSD puede hacer esto de forma automática pulsando la tecla “A”), escoger el cargador de arranque (Standard también sirve aquí, salvo que tengas varios sistemas en el ordenador) y la distribución, que no es otra cosa que un grupo de paquetes “enlatados” que ofrece FreeBSD. A menos que necesites algo en específico, la opción “User” debería ser suficiente.

Selección de región
Especificando el teclado
El menú principal del “sysinstall”
El editor de particiones intimida un poco, pero puedes escoger el modo automático
Escogiendo un “boot manager”
Puedes optar por diferentes distribuciones

Instalación Avanzada
El entorno de instalación ofrece agregar la colección de “ports” disponibles, lo que le permite al usuario acceder a más de 19 mil paquetes a cambio de más de 400 MB en el disco (es recomendable aceptar esto). Después pregunta el origen desde el que se instalará FreeBSD. Al haber bajado una imagen ISO de Internet, lo mejor es comenzar con esa imagen como origen, pero si falta algo después no debes preocuparte. Configurada la tarjeta de red podrás acceder a cualquier paquete que necesites. Y sobre la conexión a Internet, el instalador hará varias preguntas, pero sólo te interesa contestar de forma afirmativa cuando pregunte por DHCP. Si utilizas este protocolo y los parámetros IP son asignados de forma automática en la red, debes utilizar esto. De lo contrario, puedes recurrir a la configuración manual a través de número de IP, servidor DNS, máscara de subred y puerta de enlace.

FreeBSD ofrece instalar la colección de ports
Eligiendo el origen de los archivos de instalación

Finalmente, FreeBSD estará listo para comenzar a copiar archivos. Tras la instalación (que debemos admitir, es bastante rápida), solicitará información adicional al usuario, como por ejemplo si desea crear cuentas de usuario adicionales (si no lo haces, controlarás todo por el usuario “root”, pero ten cuidado) o si se quiere dar al sistema un rol especial como por ejemplo ser servidor web. La gran mayoría de estas preguntas pueden ser contestadas de forma negativa, pero no olvides prestar atención a ellas. Otro paso adicional será la calibración del ratón. En algunos casos deberás especificar el puerto al que está conectado (PS/2 o USB, usualmente), e incluso habilitar la emulación de tres teclas para que funcione correctamente. Cuando toda la operación termine, el instalador te llevará de regreso a su menú principal, y deberás escoger “Exit Installer” para reiniciar el ordenador. Si todo va como se supone que debe ir, es muy probable que tu recompensa sea…

La última confirmación antes de comenzar a instalar
Copia de archivos en progreso
Si has llegado hasta aquí, has hecho un muy buen trabajo
FreeBSD detectó sin problemas nuestra tarjeta de red
La calibración del ratón puede ahorrar problemas más adelante
Con la instalación terminada, sólo queda reiniciar

Fuente: http://www.neoteo.com/analisis-freebsd-version-7-2-15742.neo

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